miércoles, 27 de abril de 2011

RESUMEN DEL TEXTO “LA SALUD MENTAL”. Klein, M. (1960)

La base de la salud mental es la personalidad que integra bien diversos elementos: 1) madurez emocional, 2) fuerza de carácter, 3) capacidad para manejar las emociones conflictivas, 4) equilibrio entre la vida interior y la adaptación a la realidad y 5) fusión exitosa entre las distintas partes de la personalidad.  La salud mental posee una naturaleza compleja y multiforme, debido a que se basa en el interjuego entre las fuerzas fundamentales de la vida (impulsos de amor y odio), interacción donde predomina la capacidad de amar.
-        1) Madurez emocional: Entendida como la capacidad de aceptar sustitutos a los sentimientos de pérdidas infantiles y que dichas fantasías infantiles no perturben la vida emocional adulta.  Poder disfrutar de los placeres que están al alcance de uno en cada momento vital o la riqueza de recuerdos que mantienen vivo el pasado.
-        2) Fortaleza de carácter: La internalización de los buenos padres y la identificación con ellos subyace a la lealtad hacia la gente (nuestra experiencia se enriquece con la compresión, simpatía y tolerancia hacia los demásà nos hace sentir más seguros y menos solos) y los ideales y a la capacidad de hacer sacrificios por las propias convicciones (desarrollando convicciones arraigadas que implican enfrentarse a conflictos externos e internos).  El equilibrio depende de nuestra comprensión de la variedad de nuestros impulsos y sentimientos contradictorios y de nuestra capacidad para resolver estos conflictos internos.
Los esfuerzos para lograr el éxito externo son compatibles con un carácter fuerte si no se transforman en el centro de satisfacción de la vida ya que las satisfacciones externas no reemplazan las satisfacciones internas.
Este proceso nunca se lleva a cabo totalmente y permanece cierta angustia de que la destructividad pueda hacer peligrar los objetos buenos internalizados así como los externos. 
-        3) Capacidad para manejar las emociones conflictivas: Implica la fuerza para tolerar emociones dolorosas y poder manejarlas.  Si se disocia excesivamente las emociones dolorosas se restringen partes de la personalidad y se provocan emociones variadas como la represión (p.ej. la inhibición de la fantasía tiene gran repercusión en el desarrollo porque inhibe el talento y el intelecto y la calidad en las relaciones sociales.  Dicha inhibición, imposibilita el goce y despierta angustia tanto persecutoria como depresiva, que si es excesiva constituye la base de la enfermedad mental).  La persona capaz de experimentar el dolor (suele poder compartir el infortunio y la pena ajenos), se podrá recuperar y mantener el equilibrio propio de la salud mental.
La salud mental no es compatible con la superficialidad, puesto que ésta se vincula con la renegación  (porque el yo no es suficientemente fuerte para tolerar el dolor) del conflicto interior y de las dificultades externas.  Se pierde la satisfacción de dar y recibir, de experimentar gratitud y de ser generoso.  En la renegación intensa suele subyacer inseguridad debido a la falta de conocimiento de ciertas partes de la personalidad.
-        4) Adaptación al mundo externo: Interacción y dinamismo entre adaptarse al mundo externo sin que interfiera con la libertad de nuestras emociones y pensamientos.  Si la bondad de objeto predomina a lo largo  del proceso de internalización de las primeras experiencias y forma parte de la personalidad, su actitud hacia las experiencias que provienen del mundo externo se verán favorablemente influidas por su mundo interno
-        5) Fusión exitosa de las distintas partes de la personalidad: La integración se expresa por medio de la fusión de las diferentes partes del self.  La necesidad de integración deriva del sentimiento inconsciente de que partes de uno mismo son desconocidas y del conocimiento inconsciente de que el odio sólo puede verse mitigado por el amor, y que si ambos se mantienen separados es imposible el alivio.  Por ello la integración siempre implica dolor, porque el odio disociado y sus consecuencias son difíciles de enfrentar.
La integración tiene el efecto de crear tolerancia hacia nuestros impulsos y, por lo tanto, hacia los defectos ajenos.

Para desarrollar los orígenes de la salud mental Klein hace referencia a la vida emocional del bebe y del niño.  Afirma que la buena relación del bebe con la madre, la alimentación, el amor y el cuidado que ella le provee, son la base de un desarrollo emocionalmente estable.  Se puede destacar que tanto la avidez como los deseos de satisfacción son características propias de la vida emocional del bebe. Aunque las frustraciones de dichas características, que en cierto grado son inevitables, suscitan el odio, la agresividad y envidia.  Por ello dichos sentimientos destructivos hacen surgir temor y persecución y éste es el primer tipo de angustia que experimenta el bebe. 
En la medida en que el bebe quiere preservar los aspectos queridos de la madre buena (tanto internos como externos) debe disociar al amor del odio y mantener la división de la madre en una buena y una mala.  Esto le permite un cierto grado de seguridad en su relación con la madre amada y por consiguiente desarrollar su capacidad de amar.
Esporádicamente en el inicio de la vida también se experimentan ansiedades depresivas.  Estas ansiedades se refuerzan a medida que crece el yo y el sentido de realidad y predominan en la segunda mitad del primer año de vida (posición depresiva), en la cual el bebe experimenta angustia depresiva y sentimientos de culpa en relación con sus impulsos agresivos hacia la madre amada.  A medida que el sentimiento de culpa se va desarrollando surge la necesidad de reparar como mecanismo de alivio para el bebe que anula el daño que sus fantasías agresivas le han ocasionado.  Si su capacidad de amor no es lo suficientemente fuerte no puede expresar su reparación y deberá recurrir una mayor disociación (niño bueno y/o sumiso).
Pese a todas las dificultades internas y externas, el bebe encuentra normalmente la manera de resolver estos conflictos básicos, y esto le permite más adelante experimentar alegría y gratitud por la felicidad recibida.

M. Klein considera que:
-        La salud mental no es tan sólo un producto de la personalidad madura, sino que en cierto modo se aplica a cada momento del desarrollo del individuo.
-        El ambiente externo, es un aspecto más dentro del interjuego entre los factores externos e internos (capacidad de amar ligada a un yo fuerte).
-        Ciertas actitudes prominentes en los primeros estadios del desarrollo continúan en cierto grado en la vida adulta, que sólo si son modificados de manera suficiente es posible la salud mental (p. ej. Sentimiento omnipotente).
-        Hay una íntima correlación entre la necesidad de idealizar y la angustia persecutoria.  El temor a los enemigos y a los ataques hostiles se mitiga incrementando la creencia en la bondad de la gente.  Por ello cuando el juicio no está obnubilado por la angustia persecutoria y la idealización se puede evaluar con madurez y mayor será el equilibrio mental.
-        Dichas actitudes (que no son superadas completamente nunca) desempeñan un papel en las variadas defensas que utiliza el yo para combatir la angustia:
o   Disociación
o   Omnipotencia
o   Proyección
o   Introyección
o   Idealización
A medida que se desarrolla el yo, más intrincadas son las defensas utilizadas y más exitosas y menos rígidas.
Las fantasías y deseos infantiles persisten en cierto grado aun en una personalidad emocionalmente madura.  Klein considera que en las capas profundas de la psique hallamos cierto sentimiento de dolor por los placeres perdidos y por las posibilidades irrealizables; aun siendo el desarrollo y la elaboración de estas fantasías y deseos infantiles satisfactorios (logrando placer en fuentes de intereses que enriquecen la personalidad).

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