Este libro enfatiza la técnica psicomotriz como herramienta valiosa, tanto en los niños que tienen algún problema escolar como en aquéllos que, sin padecerlo, pueden enriquecerse de experiencias que favorecen su evolución intelectual y emocional. Dicho tratamiento está enfocado a cada caso en particular a partir de la diferenciación de si se trata de un niño con un gran /débil déficit motor y de un gran / débil en cuanto a reacciones emocionales.
Parte de la base de otorgar valor a la relación articulada del ámbito afectivo, escolar y psicomotriz con el objetivo de recuperar en los niños el ritmo propio de cada estadio. Por ello, tiene como finalidad un adecuado desarrollo psicomotriz, considerando como bases de la motricidad la velocidad (ritmo) y la habilidad (equilibrio). Pretende conseguir unos efectos psíquicos y escolares óptimos en el niño y con todo ello una adecuada repercusión afectiva, caracterial y social.
En el proceso de tratamiento se realizar un examen exhaustivo i multidisciplinar con el objetivo de conocer la dificultad concreta que padece y poder situar al niño en unas condiciones que le sean facilitadoras según su personalidad, para después ir incrementando el nivel de exigencia sin que el niño lo viva de manera amenazadora o tensa (en grupo o individualmente). Para ello se expone una serie de técnicas que combinan la relajación con ejercicios corporales (equilibrio, habilidad manual, adaptación temporo-espacial,...) a partir de los cuales se pretende que las funciones existentes puedan desarrollarse y manifestarse a través de un preciso control del impulso y la inhibición, básicos para la elaboración de actos que facilitan la ejecución de las tareas escolares.
A partir de ellos, se potencia la inteligencia, la conciencia del acto y la elaboración de representaciones mentales precisas de la acción, hecho que permitirá su autorregulación y una mejor organización. Se tiene que trabajar con el propio cuerpo pidiéndole esfuerzos proporcionales a sus posibilidades.
La reeducación se remonta a las causas, a los mecanismos de base que están en el origen de la vida mental normalizando, así, la sintomatología. Para alcanzar este estadio se apoya en compensaciones descubiertas por el propio niño que le ayudan a mejorarlas o a hallar otras. Lleva al individuo al estado de equilibrio y armonía en el que sus facultades, y en especial su inteligencia, se desarrollan y se hacen eficaces.
Como conclusión exponen los autores que tras la reeducación psicomotriz el niño debería haber tomado contacto con él mismo y haber conquistado interiormente el espacio y el dominio motriz pudiendo así desarrollar sus facultades y con ello mejorar dentro del ámbito escolar.